3 sept. 2011

Encuentro


Sombras primitivas de la noche,
testigos de este encuentro furtivo,
la hierba silvestre nos acoge
como una madre y las  estrellas
en el cielo limpio sonríen timidamente
al ver movimientos ondulantes que
parecen trenzar nuestros cuerpos.
Mis cabellos alborotados
adquieren formas caprichosas
mientras gotas de sudor
nos acarician.
Sus ojos buscan los míos con pasión,
somos uno, las palabras no importan
sólo se confunden en la oscuridad
de nuestras almas.

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