1 oct. 2011

Eso queda

Lo que deja sobre mi piel
son caricias de un tiempo marchito,
ilusión que se desvanece al trazar
figuras absurdas en mi espalda.

Rastros inútiles cargados de aroma
gastado en trasnochadas experiencias.
Escucho los gemidos impregnados
en el piso aterciopelado que nos cobijó.
Sólo eso queda, sólo eso.

No siempre fue así,
hubo un tiempo cuando las noches
se hacían eternas en su regazo
 y aquel misterio de su voz
recorría la profundidad de mi alma
al quitar suavemente mi coraza.


A.

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