29 dic. 2011

Arrivederci

"¿Un concierto de rock en un Hotel?", pregunté a Julia y ella respondió: “claro, es algo íntimo, sólo para amigos y conocidos de Sergio, el baterista con el que estoy saliendo, lo recuerdas te lo presenté la semana pasada". Como iba a olvidarlo 1.80 cm., cuerpo torneado y con un bronceado espectacular. Respondí al instante: “Por supuesto que me acuerdo Julia,  te acompaño”.

Abordamos un taxi rumbo al Centro de Lima, en cada semáforo el sonido del claxon multiplicado por veinte vehículos y los vendedores ambulantes tocando las lunas del auto interrumpían la amena conversación, Julia estaba próxima a retornar a Francia, su país de origen, luego de que no renovaran su contrato laboral.

¡Deténgase! Gritó Julia. "Estas segura", le pregunté, y ella asintió con la cabeza. Un letrero minúsculo decía “CASABLANCA” era una casona antigua pero bien conservada, mientras admiraba esa bella edificación me preguntaba cómo podían haberla convertido en un Hotel. “Esta casona es parte de la herencia del amigo de Sergio, es un Hotel sólo para amigos y ocasionalmente hacen tocadas como hoy” dijo Julia.

Ingresamos por un largo corredor y se escuchaba de fondo una canción de OASIS “Don´t look back in anger”, habían apenas cuatro pequeñas mesas y ya estaban ocupadas, cuatro sofás, un bar y un pequeño espacio que hacía de improvisado escenario donde ya estaban colocados los instrumentos musicales y no faltaba mucho para que los integrantes de la banda de Sergio hicieran su aparición.

Nos sentamos en uno de los sofás y pedimos unos tragos, enseguida nos lo trajeron y cuando estaba por tomar el primer sorbo de mi "Martini", ingresó al ambiente un hombre realmente guapo, tenía el cabello ligeramente crecido pero bien cuidado, la piel de su rostro tan tersa destacaba gracias a la iluminación del local, ¿es tan alto, será modelo? me pregunté, tenía un aire mediterráneo que le daba un toque de distinción.

Entonces aparecen los músicos a escena, sinceramente me importaba poco ese cuarteto de inútiles, lo siento por Julia pero la banda de Sergio era una desgracia, pero la noche prometía y no me equivoqué, a la tercera canción se acercaron dos hombres a nosotras, uno de ellos, el que sin duda era el hombre más guapo que había visto en mi vida, el otro era su acompañante, recién me percataba que habían entrado juntos al Hotel, “podemos acompañarlas” dijo este joven de rasgos étnicos marcadamente peruanos, que para los gustos de Julia era perfecto.

Se presentó como Bruno Manccinari y su acento italiano hizo que mis rodillas tiemblen de emoción, ambos retornaban de Texas, donde siguieron un MBA en Negocios Internacionales, estaban de vacaciones y Bruno decidió acompañar a su amigo a conocer las tierras del Inca de las que tanto le habían hablado. No pasaron ni diez minutos y la conversación se daba por parejas, Julia parecía disfrutarlo y yo no puedo decir lo contrario.

Hablamos de tantos temas, era un hombre verdaderamente culto y de mundo, me sentía tan a gusto a su lado, a pesar de no compartir los mismos orígenes no parecía haber diferencias entre nosotros, teníamos gustos muy parecidos y las mismas ganas de disfrutar de la vida a plenitud. Me dijo que sólo estaría en Perú hasta el ocho de enero, lamenté escuchar eso pero era obvio, él tenía su vida hecha en otro continente y sin duda no cambiaría eso.

Bueno, si sólo teníamos un par de semanas había que apurarse, me tomó de la mano y con el pretexto de tomar algo de aire fresco fuimos a caminar, enseguida estaba en la parte trasera de la casona donde había un jardín precioso, la fragancia de las rosas se impregnaron en nuestros cuerpos y el momento fue perfecto para darnos el beso más largo y apasionado que recuerdo hasta el momento, sus labios me transportaron a otro momento que deseaba olvidar, pero tiernamente Bruno logró hacer diferencia y mientras sus brazos me rodeaban con fuerza supe que por ese hombre haría una locura.

Caminábamos en la penumbra y al mismo tiempo nos íbamos besando, era de esperarse que nos tropezáramos con algo, pero luego de una sonrisa cómplice nos entregábamos a las ganas y seguíamos haciéndolo, hasta que subimos por las escaleras que daban a las habitaciones, lo detuve en ese momento, le dije: "Bruno debemos avisar a alguien no podemos entrar así", puso su boca sobre la mía para que no siguiera hablando, mientras con su mano abría la puerta de la habitación, estaba sin seguro, entramos y únicamente tenía puesta la alfombra.

El relajado Bruno se sentó acomodó sobre la alfombra y me dio la mano para hacer lo propio, eso no encajaba en mi definición de comodidad, pero me dejé llevar por el momento, al instante estábamos acariciándonos y diciéndonos las típicas frases que se dicen en ese tipo de situaciones, hasta que sonó mi celular, ni siquiera debí haberlo revisado, era un mensaje de mi ex-novio, lo leí y no podía ser más decepcionante, total ya debería estar acostumbrada a tanta idiotez.

Me levanté y le pedí que saliéramos de ahí, para mi sorpresa me siguió, pero mientras caminábamos por el pasillo iba probando las manijas de las habitaciones y encontró una sin seguro, dio un vistazo rápido al lugar, salió, me tomó del brazo y entramos juntos a la habitación, estaba mucho mejor que la anterior sin duda, él se sentó a probar la cama y con el control de calidad respectivo me invitó a ir a su lado.

Y pasaron las horas, no hace falta mencionar los detalles para describir lo complacida que resulté de aquella experiencia, mi amante italiano era un hombre en todo el sentido de la palabra, al salir de la habitación eran casi las cinco de la mañana y sonó mi celular, era Julia que mortificada me preguntaba dónde estaba, la tranquilicé y le pedí que se fuera a su casa porque Bruno me llevaría a la mía, ella comprendió el mensaje y se despidió diciéndome que nos veríamos pronto por las Europas, le respondí muy cauta "ya veremos Julia".

Nos vimos casi a diario y aunque estaba próxima la fecha en que dejaría el país, no me importó. Bruno y yo fuimos sinceros desde el principio, tenemos las cosas muy claras, hemos sido responsables al no involucrar sentimientos más intensos y cuando llegó el momento lo despedí con un beso sabor a nostalgia y le dije simplemente ADIÓS.




25 dic. 2011

LINDA



Linda acaba de recibir un beso, era aniversario de la empresa y su jefe le pidió bailar, como iba a negarse, además lo admiraba y respetaba tanto, esa demostración de afecto la dejó muy confundida, ¿Le gusto? parecía una pregunta muy obvia. Un hombre veinte años mayor, con una hermosa familia, al menos eso parecía en la fotografía que tenía sobre su escritorio, la veía cada mañana cuando revisaba su agenda personal para recordarle las reuniones más importantes del día, en el fondo hubiera deseado estar en aquella imagen que felices se veían todos.

Había pasado dos semanas de aquel incidente, estaba Linda en su oficina con la misma rutina que la agobiaba en meses, se repite “OLVÍDALO, eso es imposible”, mientras prepara un informe para el Gerente General, un hombre muy prepotente y que le gusta hablar en doble sentido. Debe terminar aquel informe pero no podía concentrarse, no podía retirar de su mente aquel beso.

Entonces recuerda que debe pagar la renta, es casi fin de mes y las deudas no esperan. Se coloca sus lentes gastados y continúa con sus labores, él llega y la concentración que había logrado se pierde al responder a su pregunta: “Si, Ingeniero todo está bien”. Él con la serenidad y galantería que lo caracteriza, le dice que hoy está más linda que su nombre, ensayando esa mueca y logrando esa media sonrisa que la desarma.

Su experiencia, su aroma varonil, sus ganas de poseerlo todo y ver como lo consigue con unas frases bien estructuradas y su cálida sonrisa, todo de él le atrae y no puede evitarlo, pero debe seguir con el dichoso informe y dan las cinco de la tarde, Linda lo revisa, está listo, presiona enviar y el informe va a dar al correo electrónico del Gerente General, es tarde y se despide de su jefe mientras lo contempla una vez más.

Al día siguiente Linda llega quince minutos tarde al trabajo, la congestión vehicular está cada día peor en Lima, y eso que se traslada en taxis colectivos, entra a su oficina y suena el teléfono, era Melissa la asistente del Ing. Ramos, el Gerente General ”Ven enseguida te está esperando mi jefe” y el sonido estrepitoso del aparato al colgar la llamada fue lo último que escuchó.

Muy presurosa toma el ascensor: “al octavo por favor” le dice al personal encargado, mientras un sudor frío le recorre el cuerpo, unos polvos compactos en el rostro pueden disimular su nerviosismo. La anuncian y le indican que pase quince minutos después, “Linda, esto es inaceptable” es la frase que escucha al ingresar, esa voz grave y el tono que utiliza en esta ocasión le indican que sería el día F (fatal), “el informe del Proyecto Shamrock parece elaborado por un practicante, no estoy conforme con tu desempeño y los tres últimos informes que has presentado han sido tan pobres, pensé que necesitabas más tiempo para adaptarte al nuevo empleo, pero no es posible que después de seis meses en esta empresa sigas así, ve a administración por tu liquidación, eso es todo puedes retirarte”.

“No es todo Ingeniero” armándose de valor respondió Linda, “si no estaba conforme con mi desempeño hubiese preferido que me lo diga, pero agradezco la oportunidad que me brindaron todo este tiempo, adiós”. Con una tristeza que no podía disimular caminó hacia la puerta, la abrió y un suspiro se le escapó mientras se retiraba. Ingresó al ascensor y ya tenía los ojos rojos, cuando este se detuvo y al abrirse la puerta lo vio, era él que volvía a su oficina. Linda no pudo contenerse y lo abrazó, él sin dudarlo respondió al abrazo tiernamente, ella levantó el rostro y él la acarició diciendo: “Todo estará bien, yo se lo pedí”, de pronto la puerta del ascensor se abrió, estaban en el piso dos.

Linda se alejó raudamente, apenas escuchó: “Espera Linda”. Ella no se detuvo hasta llegar a su oficina, casi sin aliento tuvo que sentarse, no pudo evitar que cientos de preguntas pasaran por su mente en cuestión de segundos y la imagen recibiendo aquel beso hacia de fondo, mientras se repetía: “No puede ser”.

Él la siguió y al tenerla al frente le pidió que se tranquilice, repitió: “ahora todo estará bien, debes recoger tus cosas, puedes venir por tu liquidación mañana". La tomó de ambos brazos hasta ponerla de pie, ella lo miró fijamente,  él le dio un beso muy suave, luego le dijo: “Descansa, te llamo en la noche para salir” y se fue.



10 dic. 2011

Decisiones


Me preguntaba cuando se animaría a decirlo, su rostro reflejaba ansiedad no podía ocultarlo más. Ya había sucedido en la anterior visita, pero en esa ocasión apenas nos vimos confesó lo que ya temía, pero no hubo drama me considero bastante comprensiva, ¿se casó y tú le creíste? ¿Sólo fue por los papeles? me increpaban en tono de burla mis amigas... TONTA, fue lo más suave que escuché.

No, yo no era así, en realidad siempre fui bastante desconfiada, pero cambié por amor. Lo acepto, por un breve lapso de tiempo esta mujer le sonreía a la vida y muy confiada decía: “Si él lo dice es verdad, no tengo porque desconfiar, él no me engañaría, nunca lo haría, él me ama”.

Habían pasado seis días desde que llegamos a Pimentel, insoportable el calor de ese verano, dormir con ropa imposible, una de esas noches en la víspera de nuestro retorno a Lima se animó a decir aquello que lo atormentaba, la distancia y el tiempo otra vez las excusas perfectas (o razones valederas), no puedo pedirte que me esperes más tiempo, no creo poder regresar en por lo menos tres años y obviamente, que yo fuera a verlo era menos probable, por lo tanto, se estaba despidiendo eso pensé, hasta que dijo: “es sólo una propuesta”. Cientos de imágenes pasaron por mi mente en tan sólo segundos, me bloqueé pero sentía mis mejillas húmedas, debo haberme visto tan patética, debiste pensar que trágica esta mujer, mejor terminar de una buena vez, todo esto aburre.

Seguí negando lo que sucedía, ¿hice bien? Ahora pienso que no, fui cobarde lo reconozco. Él se convenció de que estaba realmente mal o  al menos eso parecía porque no volvió a insistir sobre el tema, entonces asumí que sólo fue una propuesta y así seguimos. Me aferré a esa situación como un naufrago a un madero en alta mar, aunque en el fondo siempre supe que no era sólo una propuesta lo que planteó aquella noche, era su manera de decir que ya no deseaba continuar con lo nuestro, sólo que por cobardía no lo dijo. Luego de esa conversación tuve la seguridad de que nada volvería a ser igual y así sucedió, el tiempo me dio la razón.

Hoy recuerdo cada palabra que él dijo esa noche, pero fueron dos frases que se grabaron en mi alma, la primera de ellas cual predicción de Nostradamus se cumple en un par de semanas, fuiste realmente exacto pero esta vez no seré tu motivo y eso me perturba. Lo otro, es un tema de decisión y podría ser como dice una amiga muy sabia el “día más perfecto de mi vida”, pero eso ya se verá, sigue pendiente. 

...esta historia continuará !



6 dic. 2011

E S T R E L L A




No te busco en el recuerdo de
un sueño que creía olvidado
porque puedo hallarte en la sublime 
versión de una noche escondida.

Más los pálidos rostros de quienes
nos vieron destruir la fuente de
inspiración de cientos de años
atormentados, no lo entienden.

Dicen que tu amor me consumió,
que hoy solo ceniza soy,
aquella que desciende al infierno
y se  empeña en robarle
una sonrisa al tiempo.

No entienden, no te busco en imposibles,
la claridad de mis ideas esta indemne
y la fuerza que me diste florece a la par
del misterio que  dejaste en mi vientre.

Soy la estrella de silueta madura,
protagonista de una leyenda hermosa.
Hay gratitud y ternura en mis ojos,
él lo vera y así podrá encontrarte.